¿Cómo sé si mi Gran Idea de negocio va a ser rentable y hacer posible mis sueños?

Cómo crear un negocio rentable

¿Has tenido un momento Eureka?

¿Has visto la luz?

¿Crees que tienes la Gran Idea que va a reinventar la rueda?

¡Tampoco hace falta!

Pero ¡felicidades!

Tener una Gran Idea, o simplemente tener una idea de negocio, puede ser el primer paso hacia una aventura maravillosa.

¡Cuidado! ¡Tampoco te queremos engañar!

Aquí no vas a tener a nadie aplanándote el camino por ti…

El emprendimiento es duro, no te lo vamos a negar.

Pero, el emprendimiento bien hecho, es el camino hacia la libertad. 

¡Toma!

¡Parecemos predicadores del emprendimiento!

No, pero en serio.

Emprender es la mejor manera de dejar de facilitar los sueños de los demás e ir a por los tuyos. 

Entonces, ¿qué haces con esa pequeña semilla en tu mente ahora?

¿Cómo sabes si va a crecer y se va a convertir en un negocio rentable?

Hazte las siguientes preguntas.

Responde a estas 20 preguntas para saber si tu Gran Idea de negocio va a ser rentable

  1. ¿Responde a una necesidad clara de tu cliente potencial? ¿Le resuelve un problema? ¿Cómo lo sabes? ¿Lo has comprobado o te lo imaginas?
  2. ¿Tu idea gira alrededor de una temática que tú dominas? ¿Viene de tu conocimiento propio?
  3. ¿Conoces el mercado?
  4. ¿Tu idea es diferente? ¿Qué la hace diferente?
  5. ¿Qué beneficios buscarían tus clientes?
  6. ¿Podrías ofrecerla a un precio competitivo, pero a la vez recaudar suficientes ingresos para convertirla en un negocio rentable?
  7. ¿Cuál sería tu modelo de negocio? ¿A través de qué canales la venderías? ¿Con qué estructura de costes?
  8. ¿Crees que tu modelo de negocio te va a proporcionar un flujo constante, variable o estacional de ingresos?
  9. ¿Qué te desmarcaría: tu bajo coste, tu especialización, tu capacidad para personalizar?
  10. ¿Cómo encontrarías, alcanzarías, comunicarías y seducirías al segmento demográfico elegido?
  11. ¿Cómo los fidelizarías y asegurases que regresasen?
  12. ¿Qué tipo de relaciones mantendrías con tus clientes antes, durante y después de la venta?
  13. ¿Cuántas personas harían falta en tu equipo para que tu idea viese la luz y obtuviese beneficios?
  14. ¿Qué características y conocimientos deberían tener esas personas?
  15. ¿Tienes una red de contactos que me apoye?
  16. ¿Cuál es tu capacidad para comercializarla?
  17. ¿Qué tipo de activos necesitarías para crear y mantener tu propuesta?
  18. ¿Necesitarías financiación? ¿De dónde provendría?
  19. ¿Quiénes serían tus socios clave?
  20. ¿Qué costos tendrías que cubrir para que esa idea rindiese al máximo? ¿Serían costos fijos o variables? ¿Qué o quién los provocaría?

Veinte preguntas.

Mínimo.

Son las preguntas que todo emprendedor potencial con esa nueva semilla en mente debe hacerse antes de dar un primer paso.

Que todo quede bien claro.

Y entonces, hay que ir a por el Modelo Mínimo Viable.

La prueba de fuego.

¿Qué es un Producto Mínimo Viable?

Es poner todas las piezas de tu Gran Idea sobre la mesa y tratar de visualizar cómo encajarían mejor.

Sin asumir que van a encajar.

Sin asumir que van a funcionar.

En concepto del MVP (de sus siglas en inglés Minimum Viable Product) surge de la metodología Start-up y consiste en experimentar sobre nuestra idea para extrapolar información importante sobre su posible funcionamiento.

¿Cómo llevas a cabo una MPV?

Hay muchísimos formatos.

De hecho, eso es lo de menos.

Lo que importa es el objetivo.

Puedes crear una versión beta de tu producto y hacer pruebas con usuarios reales.

Puedes hacer cuestionarios por email, en las redes, en la calle, etc…

Puedes publicar un vídeo explicativo e identificar la reacción del público potencial.

Puedes crear campañas de crowdfunding para medir el interés de tus clientes potenciales

Una landing de ventas…

No importa.

Tu meta es ver cómo reacciona el público ante tu Gran Idea. 

¿Que no reacciona como tú esperabas?

Eso no significa que no vaya a funcionar.

Tal vez solo tienes que ajustar el modelo de negocio.

O la manera cómo lo presentas a tu audiencia.

Prueba una vez. 

Escucha. 

Implementa.

Vuelve a probar. 

Las veces que haga falta.

Así no solo vas a saber si tu Gran Idea funciona.

Así vas a tener el mejor producto/servicio posible con las mayores probabilidades de éxito.

¡Eso sí que es empezar con muy buen pie!

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